Determinación

Video: Adela Pantin

Serie Los poemas de los chamos

Música: Rodrigo Mejuto

Texto: Jada Sirkin

Grabado en Espacio Entre

Determinación

 

Y me pregunto

Cómo invitarte a entrar

A esta casa sin paredes

A esta fiesta sin lugar…

 

Una vez hice una fiesta y olvidé pasar la dirección

Llegar, llegaron, pero fue un fastidio.

Un tiempo después nos reímos, pero en ese momento, ahí, fue un fastidio

¿Cómo reírte ahí, cuando es un fastidio?

¿Cómo es dejarte agitar por el fastidio?

 

Me pregunto

Cuando te invitaron acá

Cómo te dijeron que iba a ser la cosa

Cuando venías para acá, ¿qué pensabas?

¿Qué esperabas encontrar?

¿Cómo te imaginabas que iba a ser la cosa?

Esta cosa, esta casa, este mundo, este patio

Cómo saber si estamos adentro si es un patio

Si no hay paredes, o si hay paredes, pero es un patio,

Si no hay adentro, un adentro adentro

Cómo saber si estamos juntos si no hay adentro adentro

Si no hay recetas claras, un código común

Cómo saber si jugamos juntos

La pregunta: cómo saber si estamos jugando juntos

Sería: cómo saber si estamos jugando bien

Que sería: cómo saber si estamos haciendo las cosas bien

Cómo saber...

Dónde empieza mi vida o dónde termina la obra, o, digo,

Dónde está el borde entre lo tuyo y lo mío

Tu lago y mi lago

Tu frenesí tan tuyo

Y lo mío tan mío,

Esos modos tan dispares de variar, de jugar,

cómo saber, cómo juzgar…

 

Cuando el empapelado de las cosas se desgrana

Cuando lo sólido del mundo duda

Cuando el machimbre cae y el momento se desconfigura

Veo que atrás de todo hay un cartel que dice fiesta

Atrás de todo, te digo, hay un cartel que dice fiesta

Sí, sí, decís, pero ¿si no hay cartel?

¿Y si no hay cartel?, me preguntás

Y después de pensar un momento

tengo que confesar que a veces, cuando no me lo recuerdan,

me olvido.

Y lo más parecido a ese olvido es el desierto

el desierto

el océano más seco

el campo más abierto

símbolo de la sed y desolación del cuerpo

desolación del cuerpo, sí, pero sin sed

no tengo sed

no la siento, no la tengo

estoy en el desierto,

hay sol, arena

y sí, está caliente

pero es rico

estoy en el desierto, sí, pero no tengo sed y es rico.

Me tiro en la arena, entonces, y me causa cierta simpatía

La idea de que debería

Debería sentir sed, debería

Le debo al desierto, se me ocurre,

Le debo al desierto su sed

Pues no la tengo

Hoy, al menos, no la tengo.

Así que no estoy seguro si puedo decir,

como no tengo sed,

que estoy en el desierto.

Y no sé qué decir, pero se me ocurre

La idea de que todo desierto

De alguna manera

Es parte de algo más

Algo con la idea de los tamaños y con la idea de las perspectivas

No sé por qué, la imagen de un arenero

El arenero de la plaza de la calle Moldes

Ahí donde yo, digo, alguien, ahí donde a alguien

Le gustaba caer, o dejar de ser…

Todo desierto, pienso, es parte de esa plaza,

de alguna plaza

Toda desolación, se me ocurre,

Es parte de alguna fiesta

Pero no fiesta como ye ye ye

Digo fiesta

Fiesta

 

¿Cómo invitarte, cómo invitarme, a esa fiesta?

¿Dónde está cuando no está?

¿Dónde está cuando se pierde?

¿Cómo es que a veces, con todo lo que hay, no la podemos encontrar?

Digo, la fiesta, ¿cómo es que se nos va?

 

Pienso en Peter Sellers

Que inundó de espuma esa fiesta inolvidable

Y me doy cuenta: el título original no era La fiesta inolvidable

Era sólo La fiesta

¿Por qué? ¿Por qué le agregaron inolvidable?

¿Por qué le agregan adjetivos a las cosas que no pueden ser de UNA sola manera?

Las palabras no son de una manera,

Las palabras son fiestas, son espacio para lo que sea.

¿Quién traduce el título de las películas?

¿Por qué habrán elegido agregar

recordar, inventar

lo inolvidable?

Como si, con toda esa espuma, no fuera obvio que era inolvidable.

Como si importara

Como si por tener espuma las cosas fueran más inolvidables

Como si por romperse, las fiestas nos dejaran ver la fiesta

La desnudez del mundo

La ay inaprehensible desnudez del mundo

Y las paredes que se caen

Y las direcciones que se borran de los papelitos o de los dorsos de las manos

Y entonces ay la desorientación

Y oh el no saber cómo

Cómo llegar

Cómo saber

Cómo saber saber

O para qué saber saber

Para qué…

 

Milan Kundera escribió una novela que se llama

     La vida está en otra parte

El protagonista parece no poder llegar a esa otra parte

Avanza de sueño en sueño

Despierta una y otra vez y aun así parece no poder llegar

Como si se le hubiera a él también borrado

Del dorso de su mano

La dirección de la fiesta

 

Ahora me pregunto

Si lo que tenía escrito en el dorso de esa mano

Era la dirección para llegar o el sellito ese que te ponen

para saber que pagaste la entrada y poder salir y volver a entrar

Me pregunto si ese sello, más que para los guardias de la puerta,

no sirve para recordarme, a mí, que ya entré

que estoy adentro… (fin música)

aunque no haya paredes…

aunque no haya techo y esto parezca un patio

aunque se hayan acabado las bebidas,

o no haya venido la persona que se suponía que yo venía a ver

o lo que sea, tengo el sellito

y no sé para qué vine o si vine para algo

pero al costado de las cosas

al costado de lo que yo creía que quería nombrar

atender, beber, besar y nombrar

al costado de las fotos y al costado de mis mapas

hay toda una zona sin nombre,

innombrable y sin pared

y es esto, y estoy acá y es esto, y estoy adentro…

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