Silencio y Escritura

Espacio semanal de práctica. Hacer silencio y escribir.

 

La invitación es a encontrarnos con el silencio. Hablar para callar. Entre las palabras, entre cada letra, reconocer el silencio; practicarlo, darle lugar e invitarle a hablar —escuchar. ¿Qué palabras emergen de ese vacío? El silencio como punto cero de la creación. Resetear y crear.

 

Si la práctica tuviera un objetivo, sería algo así: usar las palabras para preparar la antena; luego, ser la antena. Es meditación porque entrenamos la escucha y reconocemos las historias que tejen nuestra identidad y la identidad de nuestra vida. No nos quedamos con las ideas que definen lo que creemos ser. Tampoco las negamos. No se trata de dejar de ser lo que somos, sino de reconocer que somos más de lo que venimos creyendo ser. Celebramos nuestras historias personales y también escuchamos qué más hay —los bordes de lo personal se abren y nuestras manos y plumas alcanzan a registrar la voz de vientos que no se sienten tan propios. Entre los conceptos con que definimos nuestra historia personal, el silencio habla.

 

Cuándo y dónde:

Jueves de 19 a 21 hs por Coghlan/Urquiza, CABA.

A partir del 10 de octubre.

Consultas e inscripciones: jadasirkin@gmail.com

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