Suscríbete al newsletter mensual

Si quieres colaborar con mis investigaciones y creaciones, puedes convertirte en un donante mensual o hacer una donación única.

Muchas gracias!

  • Blanco Icono de Instagram
  • Blanca Facebook Icono
  • Blanco Icono de YouTube
  • Blanco Icono Vimeo

La escritura como liberación

Escribo y la maraña, que parecía ser mi medio ambiente o mi paisaje, se vuelve objeto. Al escribir, nos reconocemos fuera de lo que nombramos. Claro, también podemos usar el nombre para encarcelarnos; tal vez, eso es lo que más hacemos. Pero vamos, no es la idea; ya lo hemos hecho, por miles de años, y aprieta. Ahora, digamos, decidimos libertad.

 

Escribimos, entonces, como gesto físico-simbólico-mágico para asumirnos libres. Nombramos la experiencia no para identificarnos con ella, no para encerrarnos en ella, no para decir soy eso, sino para verla (también) de afuera y reconocernos (también) como el espacio vasto de consciencia en el que esa experiencia puede tener lugar.

 

No somos (solamente) la experiencia, ni el personaje momentáneo que la vive —YO. Escribimos y lo reconocemos. No escribimos para liberarnos, escribimos para reconocernos libres. La escritura como un paso atrás —escribir para salir del nombre.

 

Paradoja: pareciera que podemos experimentar las experiencias más profundamente en la medida en que no nos hundimos solamente en ellas. La paradoja del juego: la seriedad y el compromiso con que puedo jugar son directamente proporcionales a mi capacidad de recordar que (solo) estoy jugando. Liberarnos del nombre no significa liberarnos de la experiencia —no se trata de desentendernos o de sentirnos por encima de las cosas de la vida. No se trata de dejar de ser lo que somos (lo que creemos ser), sino de dejar de ser solamente eso que creemos ser. Vivir, y a la vez atestiguar. Como tenemos un entrenamiento en polarizarnos, solemos elegir uno de los dos polos: o nos sumergimos en el drama, en las pasiones, en las reacciones y las historias, y nos tensionarnos, o, del otro lado, nos distanciamos, enfriamos, insensibilizamos, desentendemos, y nos anestesiamos. Por eso, cuando decides no luchar, de afuera interpretan que no te importa nada; como si la lucha fuera la única manera de expresar el interés. Lo complejo, lo más sutil, lo nuevo, tal vez, sería negarse la adicción cómoda a las posiciones polarizadas, sería encontrar un inestable equilibrio entre los dos polos, una simultaneidad perceptiva: estar dentro del tablero de juego y, a la vez, afuera.

 

Cuando lo nombramos, ya no somos más eso. No solamente eso. El paisaje se vuelve objeto, el fondo se vuelve objeto, y podemos observarlo, y podemos decidir entrar, pero ya sabiendo, ya libres: la diferencia entre estar dentro de una experiencia decidiendo o no decidiendo es una diferencia muy sutil, un cambio de grado perceptivo.

 

Gracias, nombre, gracias, palabra, por permitirnos saltar atrás —eyectarnos hacia afuera, hacia el costado, fuera del tren de las historias personales y sociales. Adiós, mundo cruel, ficción de nuestra pluma mental, tablero de juego que nos sirve de espejo-pista para despegar, rebotar, propulsarnos hacia lo innombrable. Gracias, mundo, por ser nombrable, tan digno de escritura, tan red de identidades, tan relato, tan narrable.

 

Escribimos, entonces, y todo lo que creemos y creíamos ser, escritura-magia mediante, es succionado, en tanto telón de fondo, hacia nuestra pluma pequeña y humilde, que de pronto escupe un mundo, una ficción, un objeto, una obra. La escritura hace de nuestro cuerpo un dispositivo de transformación (un embudo) que hace del fondo un objeto. ¿Se ve la imagen? Lo que era nuestro fondo, nuestro mundo, nuestro paisaje, nuestra condición, atraviesa el cuerpo y la pluma para decirse en un objeto. Al escribirse el objeto, el fondo desaparece; entonces, podemos reconocer y asumir ese vacío hermoso y radiante, el campo oscuro y dinámico donde todo es posible. Lo llamamos libertad.

Si este texto te interesó o te aportó algo, te invito a pensar que escribir esto es mi trabajo y a considerar la posibilidad de hacer un aporte. Si quieres colaborar, click aquí