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Reseña literaria: amistad y creación artística en Patti Smith

Actualizado: 10 de sep de 2018

¿Cómo se relacionan la amistad y la creación artística? Éramos unos niños de Patti Smith tal vez aporta alguna clave.

Qué hermoso es tener ganas de hablar de algo. Sentir la conmoción de un encuentro y querer decirlo, ponerle palabras, regalar las resonancias de ese encuentro en paquetes de palabras, en relatos, en reseñas.


No soy de la idea de que los libros haya que leerlos necesariamente de principio a fin. Creo que la lectura es una experiencia creativa compleja que puede tomar muchas formas. Leer de la primera a la última palabra de un libro puede ser un montón; acaso demasiado; acaso una aventura de esas que suceden, como se dice, cada muerte de obispo.


Aunque afirmo que sólo leer una página -o incluso sólo ver la tapa- de un libro puede cambiar tu vida, aún así, sigo sintiendo algo especial cuando un libro me acompaña de pe a pa, durante algunas semanas, aún con amenazas y descansos y desapariciones del volumen bajo la pila de la mesa de luz; aún así, digo, el libro me acompaña... como si fuera un amigo.


¿Será que el libro me acompaña o que yo lo acompaño? Como sea, todo esto me hace pensar en esa frase de Carlos Skliar:


Y algún libro –es decir: algún amigo– nos da las palabras que nunca tuvimos.


Como si un texto pudiera crear un espacio donde nunca estuvimos. Como si las palabras tuvieran la capacidad de armar jardines. Como si escribir -simbolizar- se tratara de eso, de armar espacios de encuentro.


¿Y qué es la amistad sino un espacio para el encuentro y la conversación?


Éramos unos niños puede ser leído como la conversación entre dos seres que se usaron mutuamente para crear un espacio habitable en sus vidas. La amistad, ¿será una forma de abrir espacio? Retiradxs de sus lugares y enfrentadxs a la gran ciudad, Patti y Robert necesitaban, parece, crear nuevos refugios; espacios que, además de ser refugios, funcionaban como escenario para la creación.


Qué interesante, pienso, lo que descubro ahora al escribir. Como si escribir me invitara a re-leer, a volver a leer y a producir más lecturas, multiplicaciones y sentidos. Digo, ahora que escribo esto de los refugios y la creación, pienso en la relación que hubo, en los espacios de Patti y Robert, entre la función de refugio y la función de estudio. Un tema que recorre gran parte de las páginas del libro es la relación entre el espacio habitación y el espacio estudio. Durante algunos años, Robert y Patti tuvieron que ingeniárselas para producir su arte en los mismos espacios donde dormían. Primero, una habitación de un inimaginable hotel de artistas; luego, un loft, o departamento, o galpón o... algo así. Vida y obra, inseparables. El arte, parece, les nutría más que los bollos que se comían en los bares o cafés de esos barrios de New York. Dormir y crear. Vivir para crear y crear para vivir. (Dejo a mis amigos astrólogos hablar de cómo lo que nos funciona de refugio, lugar donde nos guardamos, puede pasar a funcionarnos como investigación, aquello que nos expande.)


Ah, sí, ¿de qué va el libro? El libro narra principalmente el encuentro de Patti Smith con Robert Mapplethorpe a lo largo de los años. En el inicio vemos cómo Patti, recién llegada a New York, es rescatada por Robert de una serie de situaciones. A partir de ahí, se vuelven inseparables. No físicamente inseparables; digamos, espiritualmente inseparables.


El libro da cuenta de la intimidad de ese encuentro. Amor. Amistad. Hermandad. Dos almas locas y descontroladamente creativas, acompañándose en esto de hacerse lugar en el mundo, inspirándose mutuamente, dándose confianza, calor y abrazo.

Patti escribe delicioso, como si fuera seco y cálido a la vez. Como si amigara poesía y objetividad. ¿Objetividad? No sé si es la palabra. No sé qué palabras usar para describir otras palabras (las del interior del libro). Ni sé si quiero hacerlo, intentar hablar de un intento de hablar de una experiencia; leer el libro, pues. Y después conversamos. Porque sí, un libro es, como dicen por ahí, lo que se conversa SOBRE él. ¿Y si pensamos al libro como un lugar, una mesa, un encuentro o un tejido de conversaciones? Una excusa para hacer amigos, para intercambiar ideas; un libro como una excusa para la amistad.


(Digo, si quieren armamos el club de fans de Éramos tan niños y nos juntamos todas las semanas.)


Es muy hermoso ver cómo, a lo largo de sus primeros años en New York, Patti se va topando con la música. Casi como quien no quiere la cosa, casi como si la música se hubiera ido haciendo lugar en su vida. Robert le dice: Patti, tenés que cantar. Y ella, no se entiende si tímidamente o qué, va escuchando las señales. Señales que van tomando forma de personas que la animan a confiar y a entregarse a su arte. No sólo la música, también la poesía y el dibujo. Dice Patti:

Robert y yo habíamos explorado los límites de nuestra obra y habíamos creado un espacio para el otro.


La amistad entre Patti Smith y Robert Mapplethorpe, al menos según el relato de ella, parece haberse desplegado, en gran medida, en ese espacio que podemos llamar: la creación artística. Con avidez y entusiasmo, se acompañaron mutuamente en la creación de sus propias obras, a la vez que creaban, juntos, la obra de sus propias vidas. Cuando Patti tiene su golpe de "éxito", escribe: "Robert estaba claramente orgulloso de mi éxito. Lo que quería para sí, lo quería para los dos." Y menciona la "admiración sin envidia, nuestro lenguaje de hermanos." A lo largo del libro, vamos viendo los toques de confianza que se van dando, las colaboraciones creativas, los espacios que se abren y la mutua admiración.

Kerouac es otro escritor en quien encontré mucho esta sensación Amistad. Recuerdo la compañía que sentí durante el mes que me llevó leer Los vagabundos del Dharma. Pocas veces me percibí tan acompañado por un libro como esa vez. Si estás leyendo esto y te viene el recuerdo de libros, no solo sobre la amistad, sino libros que hayan logrado volverse tus amigos, me encantaría que me contaras cuáles son y cómo fue tu experiencia. Deja tu comentario!!!


¿Por qué es tan rico escuchar historias de amistad, hermandad y creatividad? Ahora se me ocurre que me encantaría armarme una biblioteca con el tema: amistad. La amistad como espacio de contención y escucha para la creación. La creación como espacio o tiempo o excusa para la amistad. Crear obras para crear la obra de una amistad. Me pregunto si Patti y Robert se daban cuenta, en aquellos tiempos, de que además de crear sus obras, estaban creando la Obra. La obra de sus vidas, la obra de su relación, la obra del mundo. Asumo que sí. Asumo que en algún lugar somos conscientes de que lo que hacemos... bueno, que no tenemos idea de por qué lo hacemos. Y que todo, todo, cada cosa, es a la vez una y mil cosas.


Cerca del final, Patti le escribe a Robert una carta que termina así:


La otra tarde, cuando te quedaste dormido en mi hombro, también yo me dormí. Pero antes de hacerlo pensé, mientras miraba todas tus cosas y creaciones, y repasaba tus años de trabajo, que de todas tus obras, tú continúas siendo la más bella. La obra más bella de todas.


No dejes de leer Éramos tan niños de Patti Smith. Y cuéntame cómo te va.


Si te atrae, COMPARTE en las REDES con alguien a quien le pueda interesar.




#pattismith

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